Zinacantán es una población de habla tzotzil que se ha dado a conocer mundialmente por sus bordados de vivas flores, que se inspiran en el cultivo que el mismo pueblo realiza de flores en el lugar y algo muy bonito es que los varones portan estos textiles con mucho orgullo.

Cada año se hace un concurso de diseño de mochebal (capa elaborada manualmente en telar con motivos florales bordados en máquina de pedal) entre la gente de la comunidad y el que gana “impone la moda” de los colores que llevarán los mochebales todo el año.

Es un lugar tranquilo donde se ve a las niñas y niños saliendo de la escuela con sus mochilas y encima de su uniforme, los alegres mochebales.

En Zinacantán se han multiplicado las tiendas de textiles con diversidad de diseños que fusionan sus estilos tradicionales con modelos actuales en vestidos de noche, zapatos, bolsas y accesorios, los cuales varían en sus cualidades.

Aquí visitamos dos talleres que nos impresionaron por su fina producción y el crecimiento que han logrado en colaboración con otras organizaciones y empresas dedicadas al fomento de los productos artesanales y al diseño.

Uno de ellos es de un grupo con el que Amanoarte lleva trabajando ya varios años y es el de Mujeres Sembrando Vida, quienes trabajan técnicas antiguas, como el telar de cintura con brocado y deshilado, el telar de cintura tipo Jachub, el bordado en máquina de pedal y el bordado a mano sobre diferentes materiales.

A través del tiempo han ido mejorando de manera notable sus procesos de elaboración y perfeccionando sus acabados, lo cual les ha permitido trabajar con varios proyectos externos. Asimismo, las hermanas Yolanda, Xunca y la mamá de ambas, quienes nos recibieron con un café en su casa y son líderes de este grupo, ellas están desarrollando sus propias innovaciones en todas sus piezas, incorporando nuevos cortes y colores que rompen esquemas.

Nuestro respeto y agradecimiento por su hospitalidad, amabilidad y sencillez. Es un honor conocer su trabajo y promover su importante labor.

El otro taller que conocimos en Zinacantán fue gracias al apoyo de nuestro amigo, Óscar Gómez, con quien Amanoarte colabora desde hace unos cuatro años ya. Él nos presentó a Marco Sánchez, quien tiene un amplio taller de telares de pedal antiguos, donde nos recibieron amablemente él y su esposa Carmela.

Marco nos explicó el nombre y funciones de la maquinaria artesanal de madera que utilizan, los procesos y usos finales de sus textiles, que ya están comprando en lugares que son centros de la moda, como la ciudad de Nueva York.

Marco recibió capacitación hace años, cuando era mucho más joven, en la técnica antigua de telar de pedal y ahora él capacita a otras personas fuera de su comunidad, además ya ha formado un buen equipo de gente para su producción. Carmela, su esposa, trabaja tanto el telar de pedal como el de cintura, con todo y su bebé en el rebozo.

Marco sigue desempeñando un papel primordial en su taller, ya que para los pedidos que le hacen clientes de fuera con diseños especiales, él tiene que idear la forma de desarrollarlos en el telar de pedal, por ejemplo, figuras o combinaciones de color que nunca han hecho, él resuelve cómo se pueden realizar.

En los telares de pedal se pueden lograr diferentes texturas, desde las más gruesas hasta las más finas, con deshilado y brocado, con base en una técnica que viene de la época colonial.

 

Esta es la 4ta parte de la crónica de Kátsica Mayoral sobre nuestros andares por los Altos de Chiapas, gracias tantas.

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