México es sin duda alguna uno de los países con mayor diversidad, en todas sus dimensiones, en el mundo. Reconocido por sus colores, olores y sabores, a nivel internacional, la magia que brota en México se extiende al infinito para quién sepa apreciarlo, y para el que no, también.

La herencia de los pueblos indígenas que habitaron nuestro país, es magnífica, y gracias a las comunidades que siguen portándolas con orgullo, nos llega una pincelada de lo que ha sido nuestro México a lo largo de la historia.

Por ejemplo el traje de la Tehuana, vestido orgullosamente por las mujeres zapotecas que habitan el Istmo de Tehauntepec,  es uno de los trajes regionales mexicanos más conocidos y admirados por el mundo entero.  El Istmo, el punto más estrecho de México, es una región que reúne Oaxaca, Chiapas, Tabasco y Veracruz. Ahí, a lo largo de la historia, las mujeres han sido líderes y protagonistas en su entorno. Son admiradas por seguir en contacto con sus raíces y costumbres, capaces de mutar según la ocasión, y se han vuelto un emblema de la mujer fuerte que sabe fusionar su ayer con su hoy, y mantenerse elegantemente parada en cualquier ocasión.

El traje de tehuana varía en el diseño según el pueblo donde es portado. Es considerado un traje vivo, por que muta según lo que se requiere de él, en celebración. Está integrado por 2 piezas básicas, el huipil y la falda. Según la ocasión es el bordado, generalmente de flores, y la tela sobre la cual se borda suele ser satín blanco y/o terciopelo negro. En las fiestas de gala se necesita de un tercer elemento, el resplandor. La joyería, en oro, está  elaborada con monedas y cadenas. Cuándo las mujeres Istmeñas van a la iglesia en vez de taparse la cabeza con un rebozo usan el resplandor como huipil de cabeza, tapando el pelo, los bordados de su huipil y las joyas, en reverencia.

Las primeras representaciones de la indumentaria zapoteca aparecen en la época prehispánica, va mutando con el paso del tiempo y la conquista, donde se fusiona exquisitamente con elementos europeos hasta revelarse lo que es hoy día.

El origen del bordado en el traje de la Tehuana es el mantón de Manila (capital de la antigua colonia española de Filipinas), el cual a su vez, tiene su inspiración en China. Al ser retomada esta técnica de bordado en seda en Andalucía, estas alegorías se cambiaron por motivos florales, y estos son los que acaban influyendo directamente la elaboración del traje. Además, se introdujo el uso de los holanes provenientes de Holanda,  para darle mayor elegancia al traje.

Esto es un real intercambio entre culturas, así se crean nuevos símbolos.

Así se fusiona y porta con orgullo nuestro legado.

 

Mitsy Ferrant

(Fotografías por Diego Huerta. Fuente México Desconocido.)

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