Un cachito más de la crónica de Kátisca Mayoral.

San Andrés es una población ya grande que conserva aún vivas sus tradiciones y recibe a mucha gente foránea que aprecia sus bellos textiles. Primeramente nos detuvimos en un paraje artesanal al borde de la carretera donde se hallaban un par de locales con productos hechos en telar brocado, característico de Larráinzar, pero además piezas de uso cotidiano elaboradas con este textil, tales como fundas para celular, para tableta o computadora, pequeños telares decorativos y bolsas o mochilas con telar.
Después conocimos el hogar de Fidencia Pérez, artesana tzotzil que tenía 40 días de haber dado a luz y ya estaba al pie del cañón atendiendo su pequeña tienda en casa, con el apoyo de su hija de unos 10 años.

Aquí encontramos piezas que incluían los tradicionales enredos bordados, camisas en telar para hombre, huipiles para niñas, carteras y bolsas, algunas hechas en hilo y otras en lana teñida con tintes naturales. Fidencia poseía un Manual de Tintes Naturales que utiliza para trabajar con las plantas de su región.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *