Se dice fácilmente, pero el arte de tejer telas en México tiene por lo menos una antigüedad de 2000 años. Esto explica el porqué las telas y atuendos que envió Hernán Cortés a Carlosvcausaron la admiración de Europa. El testimonio escrito al respecto por Alberto Durero da fe de ello.  Los textiles indígenas mexicanos conforman un mundo tan espectacular que al igual que la alfarería han sido objetos de estudios muy complejos. Cada grupo indígena los tiene distintivos y sus usos y funciones son muchos; los hay ceremoniales y cotidianos de tejido y diseño muy sencillos, hasta complicadísimos brocados; teñidos con tinturas naturales, animales y vegetales, o bien elaborados con los colores naturales del algodón y la lana. Todos ellos se tejen de la misma manera que se elaboraban hace 50 años, 100 o 1000 años: en telar de cintura.

Conocemos a muchas tejedoras indígenas que son verdaderamente prodigiosas, pero sólo una que maneja un telar compuesto por el increíble número de 40 lizos (las varitas que se utilizan para posibles combinaciones de tejido dentro de la misma tela).  En San Andrés Tzicuilan, Puebla, a kilómetro y medio de la bella población de Cuetzalan, vive Julia Molina cuyo dominio del telar de sus ancestros ha sido un verdadero orgullo nacional.

Fuente: México Desconocido.

Imágenes (https://casamejicu.files.wordpress.com, http://1.bp.blogspot.com, https://karlaamezcua.files.wordpress.com)

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