Seguimos con la segunda parte de la crónica de Kátsica Mayoral sobre nuestros andares por los Altos de Chiapas.

 

La carretera la transitamos con mucha lluvia y en mal estado, pero al llegar a Pantelhó nos olvidamos de todo, al ver las bellas creaciones del grupo de Anastasia, a quien conocimos gracias al acompañamiento y apoyo de la antropóloga Karla Pérez Cánovas, fundadora de Malacate Taller Experimental Textil, quien está realizando un valioso trabajo de reactivación del cultivo, hilado y tejido de algodón coyuchi, ya que en la familia de Anastasia, generaciones atrás cultivaban este material pero lo habían dejado de hacer.

En este taller trabajan el telar de cintura, con la técnica de difuminado que combina varios tonos de un mismo color y también el telar normal con brocado tradicional tzotzil de Pantelhó.

Anastasia ha empezado a utilizar los hilos brillosos en sus creaciones, ya que a ella le gustan mucho y realmente le dan un giro a los diseños, los hace verse como para un estilo de noche.

La calidad del brocado fino es muy admirable en sus piezas y a partir de las propuestas de Karla Pérez Cánovas han empezado a hacer otro tipo de prendas que salen de lo tradicional y han incorporado combinaciones de colores diferentes.

Fue muy especial ver su cosecha de algodón coyuchi, el modo en que lo hilan y las prendas finales que están preparando para una interesante exposición sobre este valioso reto que encauzó Malacate Taller Experimental Textil, con el equipo y familia de Anastasia, quienes además en la tarde-noche nos invitaron una exquisita cena en su hogar.

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