Nachig es una pequeña comunidad cuyo nombre significa “casa de borregos” aunque según dicen, ya casi no hay borregos en el lugar. Este sitio lo visitamos gracias a la invitación de la antropóloga Karla Pérez Cánovas, que trabaja desde hace varios años con el grupo de artesanas tzotziles entre las cuales se encuentra la señora Petrona Pérez.

Tuvimos la oportunidad de compartir esta visita con estudiantes universitarios que estaban interesados en acercarse al tema textil y contactaron a Karla Pérez Cánovas para ello. La antropóloga hizo una introducción sobre el taller experimental Malacate, que ella dirige desde sus orígenes, mostró varios de sus trabajos y colaboraciones que han hecho, por ejemplo los bordados que se inspiraron en diferentes casos de represión y lucha social, como los de Atenco, Pasta de Conchos, Ayotzinapa y Acteal, en este último suceso, Petrona Pérez perdió un familiar y bordó un lienzo para que no se olvide.

En los tejidos y bordados de este grupo de Nachig destaca el colorido y belleza, tanto en las flores de los mochebales como en la geometría de los manteles de telar brocado. Con este grupo, Malacate Taller Experimental está reactivando la técnica antigua de “bordado de panal” que ya casi no se utilizaba.

Al final del encuentro nos compartieron un delicioso caldo de pollo a todas las y los asistentes, lo cual nos confirmó la riqueza del corazón de estas mujeres creativas, trabajadoras y alegres que mantienen viva una parte muy valiosa de la cultura de nuestro país.

Esta es la tercera parte de la crónica de Kátsica Mayoral, Nuestros andares por los Altos de Chiapas.

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